Ayer, de vuelta a casa a las 11 de la noche, recorde la actitud y el espiritu de los japoneses a la hora de trabajar. Tuve fugaces imagenes en mi cabeza recordando las calles abarrotadas de personas trajeadas volviendo de trabajar todo el dia buscando un 24h para comprar un libro, cenar algo o echar alguna partida en los centros de ocio y recreativas.
Y es que anoche, aqui, por la calle no habia nadie, los trabajadores ya estaban preparandose para dormir en sus casas, y los 2 o 3 con los que me cruce, eran gitanos o estudiantes fumando con la novia macarra en el coche. Quien pase unos dias por el pais del sol se dara cuenta que este concepto no cabe en la cabeza de sus habitantes.
Alli la noche cae a las 6 de la tarde y a las 8, normalmente, ya han cenado. Pero la jornada laboral suele abarcar todo el dia, y por eso la gente se duerme por cualquier parte en todo momento.
A pesar de este horario, masas de personas en traje y corbata llenan los metros a las 11 de la noche. Aprovechan para dormir en el metro de vuelta casa, pero igualmente camino al trabajo cuando se levantan o al medio dia esperando el tren. Echan cabezadas de cunclillas en el suelo, en un banco, de pie, sentados, como sea.
El poco tiempo libre que les queda entre sus jornadas laborales comen por la calle, leen en las estaciones, se vician al pachinko (especie de tragaperras), buscan manga o videojuegos en los 24h y su vida fluye a toda velocidad casi sin pisar sus casas.
Las familias se ven poco, los hijos ven poco a sus padres y las mujeres tienen minutos contados para ver a sus maridos. Los centros de entretenimiento, tiendas y locales de sexo suelen estar llenos de padres de familia y gente de toda edad sin pudor, asumen que en casa no tienen tiempo de nada en el dia a dia.
Y lo mas impactante para un occidental, es ver como realizan todo ese trabajo con ganas, con esfuerzo, con una sonrisa en la cara, desde el directivo mas responsable al operario de tren mas inexperto, todos estan dispuestos a ayudarte y realizar su tarea lo mejor posible.
Todos dan lo mejor de si y funciona. El servicio en Japon es intachable, todo es puntual, todo es hospitalidad, todo es atencion y todo es calculado al milimetro.
Una vida dura, con un resultado inmejorable del que deberiamos aprender.
viernes 22 de febrero de 2008
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