Aqui cuando decimos "atencion al cliente" nos viene a la cabeza el ir a una tienda a pelearnos con algun dependiente estupido e inutil por un servicio mal prestado que, encima, pasa de ti.
Alli eso significa que DE VERDAD SON ATENTOS CONTIGO y haran todo lo posible por ti.
Esta filosofia es muy dificil de explicar si no lo vives, pero es impresionante.
Al hilo de esto, quiero poner un claro ejemplo de lo que hablo con un caso habitual que copiare textualmente del blog
UNA JAPONESA EN JAPON
que me gusta mucho.
Por supuesto que no toda la gente es igual, pero cualquiera nos damos cuenta de lo habitual que son estas situaciones y como es la gente por aqui.
Son dos conversaciones, una comprando en el "Seven eleven" (24h japones) y otra en un "Corte Ingles" de aqui.
CONVERSACION 1 (seven eleven)
Bienvenido, buenas noches! (cuatro voces a la vez)
Voy a la caja, me atienden directamente, no hay cola.
- Perdón por hacerle esperar.
Pasa los productos por el código de barras, entre ellos hay dos cajas de chocolate preparados para regalo.
- ¿Le pongo una bolsa con los regalos a parte?
- Ah, si, por favor
- Perdone, le molesto de nuevo. ¿Le quito el precio?
- Oh, si, no me he dado cuenta, gracias
- Perdón
Saca una bolsa super chula de no se donde, me mete las cajas en la bolsa.
- Perdón, le voy a cobrar de los 3403 yenes.
Me cobra, y me va a dar las vueltas
- Perdón por hacerle esperar, el cambio son 300 yenes
Le doy las gracias y me dirijo a la puerta, por el camino voy escuchando:
- Muchas gracias. Vuelva otra vez, por favor. Y al “muchas gracias” le hacen eco otros tres del resto de empleados de la tienda.
CONVERSACION 2 (corte ingles)
Voy a la caja
- ¿Viste la novela ayer?, madre mía cada vez está la cosa peor
- Ya te digo, yo creo que la va a engañar
Yo carraspeo, una de las dos señoras coge mi compra sin mirarme a la cara, la pasa por la caja, me la mete en una bolsa típica y me la planta allí encima.
Yo pongo la tarjeta de crédito, ella la coge siguiendo su conversación, la pasa, me da el papel para firmar y un boli.
Firmo y me voy, por supuesto no digo gracias.
Ni siquiera me piden el carnet de identidad para comprobar que la tarjeta de crédito es mía.
Y consigue hacer todo sin mirarme a la cara ni media vez.
sábado 29 de marzo de 2008
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